martes, 6 de mayo de 2014

El rito de ordenación sacerdotal II

Terminada la homilía del papa, se lleva a cabo el interrogatorio a los elegidos para el presbiterado. Para eso, los diáconos se ponen de pie frente al papa, quien les hace 5 preguntas sobre sus disposiciones sobre el ministerio para el que serán ordenados. Estas son:

1.- ¿Estáis dispuestos a desempeñar siempre el ministerio sacerdotal en el grado de presbíteros, como buenos colaboradores del Orden episcopal, apacentando el rebaño del Señor y dejándoos guiar por el Espíritu Santo?

2.- ¿Realizaréis el ministerio de la palabra, preparando la predicación del Evangelio y la exposición de la fe católica con dedicación y sabiduría?

3.- ¿Estáis dispuestos a presidir con piedad y fielmente la celebración de los misterios de Cristo, especialmente el sacrificio de la Eucaristía y el sacramento de la reconciliación, para alabanza de Dios y santificación del pueblo cristiano, según la tradición de la Iglesia?

4.- ¿Estáis dispuestos a invocar la misericordia divina con nosotros, en favor del pueblo que os sea encomendado, perseverando en el mandato de orar sin desfallecer?

5.- ¿Queréis uniros cada día más a Cristo, sumo Sacerdote, que por nosotros se ofreció al Padre como víctima santa, y con él consagraros a Dios para la salvación de los hombres?

Cada uno de ellos responde “Si estoy dispuesto” a cada una de las preguntas.

Después de esto, cada uno de los elegidos se acercan frente al papa y se arrodillan frente a él con las manos juntas. El Santo Padre pone sus manos por encima de las manos de cada diácono y le pregunta si le promete respeto y obediencia.

El ordenando le responde que sí promete. Tras ello, en Romano Pontífice le dice una frase muy bonita: “Dios, que comenzó en ti la obra buena, él mismo la lleve a término.”


El año pasado, el Papa Francisco varió esta frase y les dijo “Dios, que comenzó en ti una obra buena desde niño, el mismo la lleve a término”, quizá para hacer referencia al bautismo.



 

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